Hacer amigos en Oaxaca es, la neta, relativamente fácil. Nuestra cultura se caracteriza por su hospitalidad y calidez, y eso lo vas a notar apenas pises la calle, sobre todo si te metes a los pueblos. Si algo tiene Oaxaca que no tiene cualquier otro lugar es su sentido de comunidad, y ese sentido de comunidad está arraigado en cosas muy concretas: el tequio y la guelaguetza.
El tequio y la guelaguetza: la raíz de por qué aquí es fácil conectar
El tequio es un sistema de trabajo colectivo y no remunerado que se practica en comunidades indígenas de Oaxaca desde hace generaciones. Básicamente, cuando el pueblo necesita algo —arreglar un camino, levantar una escuela, limpiar el panteón antes de una fiesta, construir la iglesia o preparar el terreno para una celebración— los habitantes se organizan y aportan su trabajo sin cobrar un peso. No es caridad ni es voluntariado como lo entendemos afuera, es una obligación comunitaria que también es un privilegio: todos dan porque todos reciben.
La guelaguetza funciona parecido pero a nivel más personal. Es un sistema de reciprocidad donde tú apoyas a alguien —con dinero, comida, mano de obra— en un momento importante como una boda o una fiesta patronal, con el entendido de que esa persona hará lo mismo por ti cuando te toque. Ambas cosas, tequio y guelaguetza, son la prueba de que en Oaxaca la comunidad no es un concepto bonito de Instagram, es una forma de sobrevivir juntos. Y esa lógica se traslada, sin que nadie te lo explique, a la vida social de la ciudad. Aquí la gente está más dispuesta a incluirte, a invitarte una caguama, a presentarte con su compa, o llevarte a una fiesta de pueblo como si te conociera de toda la vida.
Así que hacer amigos en Oaxaca, en teoría, es de lo más sencillo. Basta con ir a una cafetería, meterte a una calenda o a una mezcalería o, mi lugar favorito para conocer gente, ir a Txalaparta. Pero mi historia empezó siendo bastante menos sencilla que eso.
Mi historia: volver a Oaxaca y no tener ni un amigo
Yo no crecí en la ciudad de Oaxaca. Crecí en un pueblo, y de ahí me fui a internados y escuelas fuera del estado, luego a la universidad también fuera de Oaxaca, y terminé trabajando como ingeniero en Querétaro y Guadalajara. Cuando finalmente decidí regresar y quedarme en Atzompa, me di cuenta de algo que no esperaba: no tenía amigos aquí. Los compa de la infancia ya se habían ido, cada quién a lo suyo o ya bien amarrados, y yo llegaba prácticamente como forastero a mi propia tierra.
Súmale que soy introvertido de nacimiento, aunque con los años —y la necesidad— desarrollé habilidades sociales que no tenía. Y bueno, también soy un nerd de closet, así que mis primeros intentos por hacer comunidad tuvieron ese sello. Probé varias cosas. Algunas funcionaron mejor que otras. Aquí te las dejo todas, tanto si eres local que anda igual que yo hace unos años, como si eres extranjero, expat o simplemente estás de paso por la ciudad.
Dónde conocer gente en Oaxaca: los lugares que de verdad me funcionaron
Cine clubs, para los que somos cinéfilos
Si te gusta el cine, esta es de las formas más orgánicas de conocer gente con tu misma vibra. Yo empecé yendo a Sala Elia, donde exhiben cine independiente por 50 pesos y algunos días incluso tienen funciones gratuitas (aquí puedes checar su ubicación). Ahí siempre te vas a topar con gente que le gusta el cine tanto como a ti.

Sala Elia, funciones desde $50 o gratuitas algunos días.
Pero mi favorito, sin competencia, es Cineclub Punto 113 (ubicación). Te aviso desde ahora: la selección es finísima y muchos de los asistentes son cinéfilos de verdad, varios extranjeros, así que la conversación después de la función es una mezcla rica entre locales y gente de otras nacionalidades, de todas las edades. Es una carpintería de día que algunas tardes se transforma en una salita improvisada de cine. Lo mejor es que puedes llevar tus propias chelas o tu mezcalito para compartir. Es gratuito y es, honestamente, una de las comunidades más agradables que he encontrado en la ciudad.
Txalaparta, el clásico de siempre
Aquí te recomiendo Txalaparta, el verdadero "culo" de Oaxaca, le digo yo de broma. Ahí puedes encontrar a gente de todo tipo, pero necesitas iniciativa. Si eres extrovertido te va a ir bien, si sabes bailar mejor todavía, y si eres alguien como yo, unos mezcalitos para lubricar los pasos y listo.

Txalaparta — donde todo mundo termina una noche en Oaxaca.
Un tip: todo mundo quiere estar en la terraza los jueves, viernes y sábado, y hacer fila ahí es toda una odisea. Sospecho que es porque está al aire libre, no tanto por el dj. A mí me gusta más la parte de abajo, que dependiendo del día tiene música en vivo, y para mí eso es lo mejor del lugar. Eso sí, tiene de los peores baños de la ciudad, ya quedan avisados.
Clases de salsa y ritmos latinos
Fui a clases de salsa porque no saber bailar y querer hacer amigos me parecieron razones suficientes para intentarlo — y funcionó para ambas cosas, aunque no igual de bien. Para conocer gente son excelentes: hay mucha energía social y la gente que va se organiza para ir a distintos eventos de salsa por la ciudad. Para aprender a bailar, en cambio, tengo mis reservas: en mi experiencia las clases tienden a quedarse atascadas en los mismos pasos básicos una y otra vez, y con el tiempo eso se vuelve un poco aburrido. Pero sin lugar a dudas es un excelente lugar para conocer gente apasionada, y sí, aquí podrías vivir tu amor de verano. LOL. En nuestra agenda de eventos puedes encontrar fechas actualizadas. Algunos colectivos que lo organizan son La Clave y Salsa Guateque Oaxaca, en diferentes venues de la ciudad.

Guateque Colectivo en el Salón Alcalá.
Tours en bici con Mundo Ceiba
También me metí a los tours nocturnos de bici que organiza Mundo Ceiba (checa disponibilidad porque no siempre son de noche). Es excelente para hacer ejercicio y de pronto terminas conectando con alguien mientras vas pedaleando por la ciudad al ritmo de la música. Puedes llevar tu propia bici o rentar una por unos 150 pesos aproximados; piden identificación.

Paseo nocturno con Mundo Ceiba.
Talleres y caminatas fotográficas
No siempre hay disponibles, pero cuando los hay han sido de mis actividades favoritas para conocer gente con intereses parecidos a los míos. Los compas de La Comuna Análoga se han rifado algunas caminatas fotográficas, así que puedes revisar sus redes para ver fechas. También puedes revisar los eventos del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, que también organiza caminatas con foto digital.
¿Sirven Tinder y Bumble para hacer amigos en Oaxaca?
Los probé. De verdad quería hacer amigos, y tuve éxito mediano. La regla no escrita de esas apps es que ahí vas a ligar, y está bien, pero a mí se me hace demasiado superficial para eso. Y hay algo más que me encontré ahí que sí quiero mencionar: bastantes extranjeros usan esas apps para hacer match y básicamente conseguir guía turística local gratis. Lo pensé bastante y mi conclusión es simple: no lo hagan, es poco ético.
Couchsurfing y tours grupales gratuitos
Couchsurfing existe, y tiene una función de Hangouts que en teoría sirve para conocer gente sin necesidad de hospedarse en el lugar de nadie. Lo he probado y funciona, aunque medianamente. Lo que he observado es que en Oaxaca la mayoría de usuarios activos son extranjeros o gente que está de paso, así que si lo que buscas es mezclarte con una comunidad diversa, puede sentirse un poco limitado. No está mal, pero tampoco es la primera opción que le recomendaría a alguien que quiere echar raíces aquí.
Si lo que quieres es conocer gente de todo tipo —locales y extranjeros a la vez, y sin gastar—, no hay nada como un tour grupal gratuito. El bicitour al Tule, Centro Histórico y Zócalo parte desde la Basílica de la Soledad, llega pedaleando hasta Santa María del Tule —unos 11 km—, pasa por el mercado de artesanías y regresa por el Zócalo y el andador turístico. Son unas horas en movimiento con gente que por defecto ya tiene algo en común contigo: la curiosidad. El free tour por el barrio de Jalatlaco es la versión a pie, ideal si prefieres explorar murales y talleres de arte en las calles más pintorescas de la ciudad. Ambos son de paga-lo-que-quieras, así que el único pretexto que no aplica es el dinero.
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El Oaxaca Language Exchange: cómo nació y por qué lo sigo organizando
Como muchos, después de la pandemia quería mejorar mi inglés, sobre todo pensando en el boom del trabajo remoto. Probé clubs de lectura, cine clubs, y finalmente me encontré con el Oaxaca Language Exchange, que me encantó desde la primera vez. Ahí conocí a uno de mis primeros amigos amigos en Oaxaca, y después a un montón más, hasta que terminé organizándolo yo mismo.

Convivio — donde nació el intercambio de idiomas que hoy organizo bajo @luditalk.

Kunt Vargas en Convivio. Grandes recuerdos en ese lugar.
Originalmente se hacía en Convivio, un lugar que amaba porque después de practicar idiomas se convertía en una noche de fiesta con música en vivo y dj's. Tengo grandes recuerdos ahí, y anécdotas que mejor me guardo. Convivio cerró, y los compas que lo empezaron, Alex y Parker, se fueron de la ciudad. Yo decidí continuarlo con el mismo espíritu, y desde hace un par de años lo organizo bajo @luditalk.
Sigue siendo gratuito y accesible, sobre todo pensando en nosotros los locales, porque con todo este boom que está viviendo Oaxaca, hay lugares y actividades que no deberían ser tan difíciles de acceder para quien es de aquí. Trato de conseguir promociones para que todos podamos disfrutarlo. Lo he ido moviendo de lugar, de día y de horario con el tiempo, pero actualmente lo organizo:
- ▸Miércoles en Océano Show and Drinks (ubicación aquí)
- ▸Jueves en Wombat (ubicación aquí)

Luditalk en acción — el intercambio de idiomas que organizo cada semana.

Un ambiente relajado e inclusivo donde lo único importante es conectar.
Ahí he conocido a incontables personas con las que sigo en contacto, y a otras que la distancia se llevó, tanto locales como extranjeros, en un ambiente relajado e inclusivo. Esa es la visión desde el principio: un espacio sin pretensiones donde lo único importante es conectar. Buscamos que sea un lugar seguro sobre todo para las mujeres, y te soy honesto, construir ese espacio seguro me ha costado pleitos, desencuentros y hasta un par de cancelaciones. Pero vale la pena.
Si quieres unirte a este tipo de grupos, o encontrar otros como grupos de senderismo, puedes revisar queondaoaxaca.com/links, ahí vas a encontrar varias comunidades organizadas por actividad donde puedes preguntar lo que necesites.
También organizamos noches de trivia de vez en cuando, y estoy empezando a organizar salidas grupales para quien quiera salir a bailar, hacer un recorrido de comida callejera o simplemente ir por unos tragos. La idea siempre es la misma: hacer comunidad. Aquí no hay lugar para nada snob ni pretende ser una especie de secta, todos son bienvenidos.
Como me gusta tragar y hacer amigos: tours gastronómicos nocturnos
Como buen oaxaqueño, creo profundamente en que el mejor lugar para conocer gente es alrededor de la comida. Y la comida callejera nocturna de Oaxaca es, francamente, una de las mejores excusas sociales que existen. Si te llama más la noche, el tour gastronómico nocturno de Oaxaca es una de las mejores dinámicas que conozco para romper el hielo con desconocidos mientras comes bien: te llevan en van a los lugares donde realmente comen los locales —no a los del menú de degustación curado para Instagram—, ves familias preparando comida con técnicas que llevan generaciones, aprendes la historia detrás de los platillos y terminas platicando con el resto del grupo alrededor de un taco o un tlayudazo. Eso rompe cualquier barrera social sin necesidad de esforzarse demasiado.
Si prefieres algo con un poco más de movimiento y mezcal incluido, existe también el tour de tacos, mezcal y música en Oaxaca, que combina las tres cosas que mejor funcionan como lubricante social en esta ciudad. No soy el primero en decirlo.
¿Buscas algo más estructurado? Oaxaca Lending Library
Si prefieres practicar idiomas de una forma más seria y estructurada, te recomiendo el Oaxaca Lending Library. Yo mismo asistí ahí hace un par de años y sigo sumamente agradecido por la ayuda y la paciencia que me tuvieron.
Hacer comunidad también es dar: voluntariado en Oaxaca
Si lo tuyo es el trabajo voluntario, también es una forma noble y genial de conocer gente. Personalmente recomiendo la comedora comunitaria Nkä'äymyujkëmë, que en ayuujk —mi lengua— significa "comamos juntos". Su labor consiste en alimentar a personas en situación de calle, disidentes y migrantes sin cobrarles un peso. Aceptan donativos y voluntariado, y quizás ahí, donde menos lo esperas y donde nadie más va, también encuentres algo.

Comedera comunitaria ayuujk regala comida a migrantes que llegan a Oaxaca
Para cerrar
Hacer amigos en Oaxaca de adulto no es tan distinto a hacerlos en cualquier otra ciudad del mundo: se trata de mostrarte, aunque a veces dé flojera o ansiedad, y darle una oportunidad a los espacios que ya existen antes de asumir que no hay nada para ti. Aquí hay comunidad de sobra, cinéfila, idiomática, ciclista, solidaria. Solo falta que te animes a aparecer. Y algo muy pero muy importante que tengo que recalcar por experiencia propia: Oaxaca, por la hospitalidad y calidez de sus habitantes, ha sido objeto de abuso de personas que vienen de culturas más individualistas y voraces. No se trata de solo tomar sino de aportar a la comunidad. Tómalo en cuenta.
Muévete por la ciudad sin pagar de más: Guía completa de transporte en Oaxaca
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Encuentra comunidades y grupos organizados: Qué Onda Oaxaca — Links
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